EL SARI ROJO JAVIER MORO PDF

The title claims this to be a dramatised biography of Sonia Gandhi More on that later. The book starts well. She captivates the imagination like no other, having led India through some of its most turbulent years.

Author:Meztim Mom
Country:Argentina
Language:English (Spanish)
Genre:Art
Published (Last):22 July 2009
Pages:85
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ISBN:748-8-95163-740-5
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Hoy, la capital de la India se dispone a despedir los restos de este hijo ilustre de la patria. Es cierto, tiene a sus hijos. Teme que del calor y el dolor se ahogue de nuevo. Ella le mira con infinita ternura. Va vestida con un sari blanco impoluto, como corresponde a las viudas en la India.

Ha nacido y se ha criado en Italia. En las banquetas de su interior van sentados los jefes de Estado Mayor. Toda una vida. Una vida que se acaba.

Los motores sufren con esta temperatura y a esta cadencia. Luego el cortejo arranca de nuevo, al ritmo acompasado de los guardas de honor.

Los rostros de esa multitud muestran agotamiento, gotean perlas de sudor, y las miradas de ojos negros se detienen ante cuatro camiones militares llenos de periodistas del mundo entero. La familia reunida en la muerte. Luego se arrodilla ante sus restos y llora por dentro, sin que nadie le vea. Llora por un padre que siempre fue tolerante y compasivo y que adoraba a sus hijos.

Llega la hora de despedirse. Son las cinco y veinte de la tarde. No le tiembla el pulso: es su deber de buen hijo ayudar a que el alma de su padre se libere de su envoltorio mortal y alcance el cielo. Durante unos segundos, parece que el tiempo se detiene. Que no la vean llorar. Hay que mantenerse entera, como lo ha hecho hasta ahora, cueste lo que cueste. Pero ahora hay que estar a la altura. No vacilar, no desmayarse, no decaer.

Sonia se tambalea. Su hija le pasa el brazo por encima de los hombros y la sostiene hasta que recobra fuerzas. Es como otra muerte, lenta, penetrante, para que los vivos siempre recuerden que nadie escapa a lo inevitable del destino. Porque es una muerte que entra por los cinco sentidos. No hay que dejarse arrastrar por la muerte. La vida es una lucha, bien lo sabe ella. La peor noticia de su vida era en el fondo una noticia esperada.

Un ruido seco, duro, indescriptible, la devuelve a la realidad. Suena como un tiro. El alma del difunto ya es libre. El ritual ha terminado. Sonia rompe en sollozos. Ciao, amore, hasta otra vida. Es la imagen viva del dolor contenido. Mientras el cuerpo termina de arder, la familia baja los escalones de la plataforma. Pero nadie consigue acercarse a la viuda porque de pronto estalla el caos. Ni siquiera quisiera separarse de esas dos urnas que contienen las cenizas, pero es parte del ritual que la muerte vuelva a la vida.

Sonia, Priyanka y Rahul viajan sentados en el suelo. Sonia contempla a su hijo Rahul, que se ha quedado dormido entre dos estaciones. Tiene un gran parecido con Indira, el mismo porte, los mismos ojos brillantes e inteligentes. Dios nos proteja. El joven Nehru le consideraba un genio. Las habitaciones, pintadas de azul celeste y crema, conservan los mismos muebles, los mismos libros, las mismas fotos y recuerdos de los que vivieron en ellas. Ahora que vuelve con las cenizas de su marido, lo ve todo con otros ojos.

Sus muros son la India moderna. A cierta distancia, Sonia y Priyanka observan la escena, los rasgos crispados, y luego se acercan a Rahul y, en cuclillas, acarician el agua con las manos.

La sugerencia de su madre de volver a Italia toca una llaga que duele. Sonia se enfrenta a un conflicto que se ve incapaz, por ahora, de resolver. Como Indira o Rajiv. Es cierto, hablan italiano con fluidez, son medio italianos, pero se sienten indios por los cuatro costados.

Al incorporarse se ajusta los pliegues del sari y se dirige al despacho de su marido, en la planta baja de la villa colonial donde han vivido desde que abandonaron la residencia del primer ministro.

Sonia se los queda mirando, impasible. La vida sigue, y es cruel. No quiero aceptar. Te ofrece el poder absoluto del mayor partido del mundo. Y lo hace en bandeja de plata. Te aseguro que lo hemos pensado mucho. Tienes las manos libres y cuentas con todo nuestro apoyo. Es tu deber de buena hija de la India. Mira lo que ha pasado. Es un gran honor, pero no lo merezco. Eres tan india como cualquiera, y no cualquier india es la mujer de un Nehru-Gandhi.

La idea no es tan descabellada. Soy demasiado vulnerable para asumir ese puesto. A Rajiv tampoco le gustaba. Nuestro partido. El Congress. Tienes prestigio y la gente te quiere. Por eso hemos venido personalmenteā€¦ a apelar a tu sentido de la responsabilidad. Sois la India. Sin vosotros, no somos nada.

No tires por la borda tanto sacrificio y tanta lucha. Tienes en tu mano la antorcha de los Nehru-Gandhi, no la apagues. No piensan en ella como ser humano, ni siquiera en estas horas bajas, sino como instrumento para mantener las riendas del poder.

Menos mal que no ha aceptado el puesto de su marido, hubiera supuesto un gran riesgo para ella y para sus hijos. Stefano era un hombre de principios estrictos e irremediablemente chocaba con sus hijas adolescentes. Muy pobre. Porque son pobres. En casa de los Maino, no se tiraba nada, no se desperdiciaba nada.

Lo que no se usaba se daba a los pobres. La familia paterna, los Maino, eran de modales rudos, honrados, directos y muy trabajadores. Como miles de soldados italianos, regresaron desilusionados con el fascismo y agradecidos a los rusos por haberles salvado. Le gustaba refugiarse al calor de la estufa de hierro fundido de la cocina, mientras el viento silbaba por las rendijas de las ventanas.

Stefano era un hombre de horarios fijos, amante de la rutina. Hizo la casa grande con idea de repartirla entre sus hijas cuando fuesen mayores. Aparte del trabajo, la familia era un valor fundamental en la vida de Stefano Maino, como buen italiano. Eran unas paesane, como se llama despectivamente a los inmigrantes del campo en el norte de Italia.

De hijas de campesino inmigrante a hijas de empresario.

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EL SARI ROJO

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Javier Moro

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